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DESDE UN SUPUESTO
JÚBILO:
A
Milagros, Paquita y Álvaro, con los
que se extingue una estirpe de
Inspectores de educación que marcó
época.
Cuando la profesión
se ha convertido durante muchos años
en hábito cotidiano; cuando hemos
llegado a considerarla como nuestra
seña de identidad; cuando estamos
acostumbramos a que la semana tenga
sólo dos dimensiones: de lunes a
viernes y de sábado a domingo;
cuando todas las respuestas están
condicionadas por la escasez de
tiempo libre…nos asusta pensar en el
momento en el que sea necesario
terminar con esa ocupación que nos
ha venido absorbiendo por completo,
sin dejarnos espacio suficiente para
otras actividades. Ante el enorme
hueco de horas y días que amenaza
generar esa pérdida, se agolpan
ansiosas las preguntas y las
consideraciones: ¿Y qué voy a
hacer ahora? ¡Pero si yo sólo sirvo
para esto! Y nos entra una
zozobra y una ansiedad que nos
conducen a una situación casi
depresiva. Se trata del horror al
vacío, por haber considerado la
profesión como un enorme globo que
lo ocupaba todo y que al reventar
nos deja sueltos en el aire y sin
paracaídas.
Esta propensión a
sustituir el todo, la vida en este
caso, por una de sus partes, la
profesión, es lo que en lingüística
se conoce por sinécdoque. Así,
llamamos molino a toda la maquinaria
y al edificio que la alberga, cuando
el término molino, en rigor, sólo se
refiere a las muelas o piedras que
sirven para triturar el grano; o
vela a todo el barco, cuando se
trata sólo de una de las partes que
constituyen el mismo.
La sinécdoque está
considerada como una figura
semántica que se caracteriza por
transferir el significado de una
palabra a otra, con la que guarda
una relación de contigüidad del tipo
de inclusión, ya que, un término
contiene al otro.
En nuestro caso, el
miembro de menor extensión, la
profesión, forma parte de un
conjunto implícito que está
representado por el de mayor
extensión, la vida. Dándole al tema
una formalización lingüística, en el
territorio de los campos semánticos,
podríamos decir que la existencia es
un semema constituido por un
conjunto de semas (rasgos
distintivos), entre los que se halla
la profesión, y representarlo de la
siguiente manera:
Vida humana = amor,
familia, amistad, profesión,
aficiones…
Se trata, pues, en la
situación que planteamos, de una
interdependencia sémica, que
consiste en transferir el
significado de todo el semema a un
sema determinado, hipertrofiando la
extensión de éste al atribuirle un
espacio que le es impropio,
prescindiendo, además, de los
restantes semas.
El hecho, en
lingüística, no tiene mayor
trascendencia, pero, si se asume
vitalmente, empieza a ser
preocupante. Cuando una persona
interioriza su profesión hasta el
punto de convertirla en la razón de
toda su vida, corre el riesgo de
identificar la jubilación con el
final de su existencia.
La vida humana es
altamente compleja, ya que está
constituida por diversos agentes,
además de los reseñados, como la
salud, la edad, la comunicación, la
sensibilidad… y tiene, en resumen,
toda la riqueza y variedad de
perspectivas de un poliedro, por lo
que limitarla a uno sólo de sus
componentes sería reducirla a una
figura plana.
La importancia de la
profesión, que es mucha, se halla,
aparte de la nómina, en la
realización personal, en la
proyección social, en la solidaridad
grupal… pero no es saludable
entenderla como la columna vertebral
de la existencia, porque lo que le
da sentido a la vida, que alguno ha
de tener, o lo que permite
mantenernos a flote, no es sólo la
profesión, que sería insuficiente,
sino ese entramado de múltiples
factores que estabilizan y
enriquecen la existencia.
El ser humano
necesita muchos elementos que
generen, día a día, una energía
especial e imprescindible que se
llama ilusión, que es algo así como
un haz de luz, tan intangible como
eficiente, que se expande y contagia
su fuerza al resto de los elementos,
y no importa que alguno de ellos
caduque, es el destino de todos,
porque siempre quedarán otros
capaces de generar esa energía que
día a día impulsará nuestro vuelo,
hasta que el tiempo derrita la cera
de nuestras frágiles alas.
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