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REVISTA DE LA INSPECCIÓN - Nº 1 - SEGUNDA ÉPOCA . ABRIL 2006
 

Organizada por la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa y el CEP “Gran Canaria Sur” (Polígono de Arinaga, Agüimes), el pasado 7 de febrero, se desarrolló, en la sede de esta última institución, una interesante jornada sobre “aprendizaje cooperativo”, a cargo de Dña. Belén Martínez, psicóloga de la Universidad Complutense de Madrid.  

Asistió a la misma un nutrido grupo de profesionales de la enseñanza de Las Palmas, conformado por responsables de la Coordinación de Proyectos de Educación Intercultural en centros de Primaria y de ESO, Orientadores/as de centros con Proyectos de Educación Intercultural y Asesorías Pedagógicas de Educación Intercultural adscritas a los distintos CEPs.

 El objetivo del evento fue promover la lucha contra la exclusión y el rechazo en la escuela, fomentando el respeto a la diversidad y el aprendizaje cooperativo, para cuyo logro se requiere habituar a los alumnos y alumnas a tener un papel más activo en su propio aprendizaje, enseñarlos a cooperar, estimulando el desarrollo de proyectos de trabajo en equipos de aprendizaje, e impulsar su participación, excluyendo el protagonismo.

 Aspectos que destacaron en la exposición de Belén Martínez fueron los siguientes: 

1.   El planteamiento de la educación intercultural como modelo educativo que propicia el enriquecimiento cultural, partiendo del reconocimiento y respeto a la diversidad (a través del intercambio y del diálogo), de la participación activa y crítica, de la tolerancia y la solidaridad. 

2.   La necesidad de erradicar cualquier tipo de exclusión, para prevenir comportamientos intolerantes en los escolares. 

3.   La consideración de que los educadores pueden favorecer, en el alumnado, la integración de modelos para la autoconstrucción de los valores de igualdad y tolerancia, enseñando a comprender las propias emociones y las de otras personas, a estructurar el propio comportamiento y el de los otros a través de juegos en los que se intercambien los papeles de forma repetitiva y a organizar la conducta a través de las tareas, ayudando a elegir objetivos realistas, a poner en marcha acciones adecuadas para alcanzarlos, a esforzarse, a obtener el reconocimiento de los demás y a aprender pautas optimistas de evaluación de resultados.  

4.   Las consecuencias que tiene la práctica del rechazo en la escuela: abandono prematuro de los estudios, inadaptación socio-ambiental, incapacidad para la colaboración, problemas de relación con la autoridad, delincuencia, situaciones que demandan atención psiquiátrica, etc. 

5.   Las pautas a seguir para la prevención y la intervención: dar más protagonismo al alumnado, favorecer su integración, orientarlo para que el cambio de conducta implique un cambio de pensamiento, enseñarlo a detectar y a combatir los problemas que conducen a la violencia, educarlo en la empatía y en el respeto a los derechos humanos, ayudarlo a superar los supuestos que conducen a la violencia (como el sexismo, racismo y la xenofobia), orientarlo en la utilización de los medios de comunicación en la educación en valores y potenciar la colaboración entre escuela, familia y sociedad.

CONCLUSIONES 

En general, los educadores creemos firmemente en valores como la solidaridad, la mutua comprensión, el respeto y la personalización de la educación. Los Proyectos Educativos de los centros están llenos de nobles palabras al respecto. Sin embargo, es preciso convertir las ideas en acción pedagógica. Y en ese sentido, el aprendizaje cooperativo, en educación, tiende un puente desde la idea hasta el valor pretendido, con la ventaja de que la cooperación no se encuentra al final del trayecto, sino que está implícita en él. 

1ª conclusión de la jornada: El aprendizaje cooperativo es un enfoque didáctico caracterizado por una metodología activa y experiencial. 

2ª: Se centra en el alumno, utilizando pequeños grupos, generalmente entre 4 a 6 personas seleccionadas de forma intencional, para trabajar juntas, al menos dos veces por semana, en la realización de tareas concretas. El rol del docente no se limita, aquí, a ser observador pasivo de la actividad de los grupos, sino a la supervisión activa (no directiva) del proceso de construcción y transformación del conocimiento, así como de las interacciones que se producen entre los componentes de los equipos. 

3ª: El aprendizaje cooperativo permite aprovechar la diversidad existente en el aula, promoviendo relaciones multiculturales positivas.  

4ª: Esta modalidad de aprendizaje es una opción de trabajo que fomenta la interacción y la confrontación de puntos de vista, requiriendo la exposición de las propias ideas y opiniones ante el grupo, lo que potencia el desarrollo de la capacidad de expresión verbal. 

Como se ve, hablar de nuevos retos en educación es hablar de desafíos estimulantes para la reflexión y para la acción, apuestas que ratifican a la docencia como una tarea abierta, creativa y exigente, susceptible de generar satisfacciones y de contribuir a solucionar los problemas a los que se enfrentan las personas (especialmente, estudiantes) en el complejo mundo en que vivimos.