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Ante los primeros síntomas de serio deterioro de la situación económica, el Gobierno de Canarias a través de la Consejería de Economía y Hacienda diseñó en la primavera de 2008 una Estrategia de Dinamización Económica para Canarias. Partiendo de un escaso margen de maniobra tanto financiero por la caída de la recaudación como competencial, esta estrategia elaborada por el Gobierno de Canarias y liderada por la Consejería de Economía y Hacienda, combinaba medidas de política fiscal, tales como ciertas rebajas tributarias, con medidas de racionalización del gasto público y de fomento de la competencia en los mercados de bienes y servicios.
Eran tiempos en los que ya se atisbaba una pronunciada desaceleración económica - que el Gobierno de Canarias y todos los agentes económicos y sociales vieron con claridad- aunque bien es cierto que entonces no se veía la profundidad, magnitud y velocidad de ajuste de la recesión a la que íbamos abocados. Lo cierto es que el Gobierno de Canarias, ya desde principios de 2008, advirtió de la gravedad de lo que se avecinaba aunque también hay que reconocer que la crisis económica por la que hoy atravesamos es diferente a cualquier otra.
Estamos ante una crisis del sistema financiero internacional que está teniendo graves consecuencias sobre el sector real de la economía internacional y el empleo. En el caso de la economía española, el ajuste está siendo substancialmente más severo que en el resto de países de la Unión Europea , como consecuencia del mayor peso relativo del sector de la construcción, la fuerte dualidad existente en el mercado laboral español y un nivel de competitividad y productividad alejado de la media europea.
Tales debilidades son especialmente significativas en el caso de la economía de Canarias, fruto de nuestra condición de lejanía, fragmentación y escasa diversificación productiva.
Ante esta situación, nos preguntamos: ¿cuándo saldremos de la crisis? La respuesta no puede ser otra que cuando contemos con las condiciones de financiación y de competitividad que eviten la destrucción de empleo. En primer lugar, es necesario que haya financiación para impulsar el consumo y la inversión, lo que a su vez depende de que desaparezca la desconfianza y las tensiones existentes en el sistema bancario internacional - que impiden la refinanciación de la deuda acumulada por el sistema bancario español con el exterior como consecuencia de una fuerte dependencia del ahorro exterior. Una vez superado este primer obstáculo, será necesario que las entidades financieras propicien a su vez que la financiación llegue a los proyectos de inversión que introduzcan incrementos de productividad y competitividad en nuestra economía.
En segundo lugar, se requiere que se acometan las reformas estructurales de calado pendientes y necesarias para poder salir fortalecidos en el momento en el que la economía internacional retome la senda de crecimiento. El objetivo es salir fortalecidos de esta recesión económica internacional y para ello la economía española necesita de profundos cambios y transformaciones.
Ni Canarias ni ninguna otra parte de España superará el bache mientras la economía española no lo haga, pero eso no nos impide en modo alguno la obligación de plantear medidas y reformas a corto y medio plazo con el fin de paliar los efectos adversos de la crisis dentro del marco de actuación de la política económica de nuestra Comunidad Autónoma y de reconocer abiertamente las debilidades del modelo económico de canarias que se ha puesto de relieve en la situación de crisis.
Canarias no puede perder el tren de la excelencia en la formación y la educación, de la liberalización de los mercados de bienes y servicios, de la eliminación de la burocracia, de la innovación, de la diversificación económica, de la internacionalización de las empresas, que en el siglo XXI equivale a perder el tren del avance, del progreso, del empleo y en definitiva del bienestar.
Este documento plantea medidas que complementen y refuercen las desarrolladas hasta el momento.
En primer lugar se comienza con una descripción de la situación económica en el mundo, en España y en Canarias. En segundo lugar, se exponen los objetivos marcados en el Plan de Dinamización de 2008 así como las medidas adoptadas por el Gobierno al margen del plan, pero con un marcado carácter paliativo a la vez que dinamizador de la economía. En tercer lugar, se exponen las acciones y reformas que a corto y medio plazo se consideran relevantes para - dentro del marco competencial de la política económica y el margen presupuestario previsto - poder paliar los efectos adversos de la profunda recesión económica que padecemos, y sentar las bases de crecimiento sostenible de cara al futuro.
Una de las principales manifestaciones de la recesión económica actual es la considerable restricción de crédito a la que se enfrentan PYMES y autónomos. Esta circunstancia junto con la caída de la demanda está provocando una situación muy complicada a la vez que está afectando a los niveles de empleo. Se proponen una serie de medidas de carácter financiero, tributario y administrativo destinadas a contrarrestar la restricción crediticia, al objeto de mantener el empleo y estimular el consumo. Así mismo, se incluyen medidas para fomentar el entorno empresarial a partir de un aumento de la eficiencia de la Administración Pública en sus sistemas de información y gestión, así como medidas destinadas a la diversificación de la economía canaria, la formación, la educación, el empleo y la innovación.
La estrategia se enmarca, fundamentalmente, en una política de actuación a corto plazo para contrarrestar una coyuntura que no existía a la hora de confeccionar la política de cohesión comunitaria para el período de 2007-2013. Se trata de medidas económicas para contrarrestar la decreciente actividad económica y evitar una mayor destrucción de empleo. Todo ello, sin perder la oportunidad de sentar las bases de desarrollo de medio y largo plazo, cuyo principal objetivo no puede ser otro que el aumento de la competitividad de la economía regional.
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